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Este blog se publicó por primera vez en 2024 y ha sido actualizado.

Es posible que los días en los que “todo está en la nube” estén llegando a su fin para las TI empresariales, ya que cada vez más organizaciones están apostando por la repatriación de la nube como parte de un reequilibrio más amplio de dónde deben ubicarse las cargas de trabajo.

La repatriación de la nube refleja que las organizaciones están reevaluando sus estrategias de “la nube primero” a la luz de las interrupciones tecnológicas a escala mundial, los retos imprevistos y las necesidades empresariales en constante evolución. Según un Estudio de IDC de 2024 publicado por CIO, aproximadamente 80% de los encuestados esperaban que se produjera cierto grado de repatriación de recursos informáticos y de almacenamiento en los próximos doce meses, y un Encuesta de Barclays a los directores de informática del cuarto trimestre de 2024 Se constató que el 86% de los directores de sistemas de información (CIO) tenía previsto trasladar de vuelta, al menos en parte, algunas cargas de trabajo desde la nube pública-la tasa más alta jamás registrada. 

¿Qué es la repatriación de la nube?

La repatriación de la nube es el proceso de trasladar aplicaciones, datos y cargas de trabajo desde proveedores de nube pública de vuelta a una infraestructura local, a nubes privadas o a entornos de alojamiento alternativos. También se conoce como migración inversa de la nube o repatriación de cargas de trabajo.

Las organizaciones optan por la repatriación por varias razones, entre las que se incluyen la previsibilidad de los costes, la mejora del rendimiento, el cumplimiento normativo, los controles de seguridad o la reducción de la dependencia de un único proveedor de servicios en la nube. La repatriación rara vez implica abandonar la nube por completo. En la mayoría de los casos, se trata de una medida selectiva en la que determinadas cargas de trabajo vuelven a las instalaciones, mientras que otras permanecen en entornos de nube pública, creando así un modelo híbrido que sitúa cada carga de trabajo en su ubicación óptima.

Esta tendencia refleja una maduración más generalizada de la estrategia de la nube. Tras más de una década de adopción del enfoque “la nube primero”, las empresas disponen ahora de datos suficientes para evaluar qué cargas de trabajo se benefician realmente de la rentabilidad de la nube pública y cuáles están pagando un sobrecoste sin obtener el rendimiento correspondiente.

¿Por qué las organizaciones están abandonando la nube?

Las empresas están replanteándose sus estrategias centradas en la nube, ya que la realidad de la nube pública difiere de las expectativas iniciales. Entre los motivos más habituales para la repatriación de servicios de la nube se encuentran: 

  • Costes que se disparan y son impredecibles: La rentabilidad prometida por los entornos en la nube se ha convertido en facturas mensuales impredecibles que parecen crecer de forma exponencial. 
  • Problemas de rendimiento y latencia: Las aplicaciones críticas que requieren una baja latencia, como el procesamiento en tiempo real, las transacciones de alta frecuencia o las cargas de trabajo en el perímetro, pueden ofrecer un rendimiento inferior en la nube, lo que afecta a la experiencia del usuario y a la productividad.
  • La soberanía de los datos y las cuestiones normativas: Normativas como el RGPD, la HIPAA y las nuevas leyes regionales sobre residencia de datos complican el cumplimiento normativo cuando los datos sensibles se almacenan en regiones de la nube de terceros, especialmente en el caso de las empresas multinacionales. 
  • Deficiencias en materia de seguridad y control: A pesar de las sólidas medidas de seguridad de los proveedores de servicios en la nube, el control directo limitado sobre los datos y la infraestructura genera puntos ciegos en la supervisión, la gestión de accesos y la respuesta ante incidentes.
  • Dependencia de un proveedor: Las API propias, las tarifas de salida y los servicios nativos de la nube estrechamente interrelacionados hacen que resulte costoso y complejo trasladar las cargas de trabajo entre proveedores o volver a instalarlas en las propias instalaciones.
  • Aspectos económicos de las cargas de trabajo de IA: Ejecutar cargas de trabajo de entrenamiento e inferencia de IA de forma constante en la nube pública suele resultar más caro que crear una infraestructura dedicada en las propias instalaciones o en un centro de coubicación, y el alojamiento privado ofrece un mayor control sobre los datos de entrenamiento y los modelos propios.

La presión sobre los costes, en particular, está dando resultados tangibles. Por ejemplo, se prevé que la ’salida de la nube“ de 37signals suponga un ahorro para la empresa más de $10 millones en cinco años.

¿Cuáles son las ventajas de la repatriación de la nube?

La repatriación de servicios en la nube ofrece varias ventajas a las organizaciones que están reequilibrando su infraestructura informática. 

  • Previsibilidad de los costes a largo plazo: En el caso de las cargas de trabajo con requisitos de recursos estables y predecibles, la infraestructura local y en la nube privada puede reducir el gasto total en TI al eliminar los cargos variables de la nube, las tarifas de salida de datos y los costes derivados de los recursos no utilizados.
  • Mayor rendimiento y menor latencia: Aplicaciones que requieren baja latencia, alto rendimiento de E/S o procesamiento en tiempo real-como los sistemas de negociación financiera, los controles de fabricación o la inferencia mediante inteligencia artificial-suelen ofrecer un mejor rendimiento en una infraestructura local dedicada. 
  • Mayor control sobre la seguridad: Trasladar los datos y las aplicaciones de nuevo a las instalaciones propias proporciona a las organizaciones un control directo sobre su estado de seguridad, lo que permite aplicar controles de acceso más estrictos, políticas de seguridad personalizadas y una aplicación coherente en todo el entorno.
  • Una gestión y administración de identidades (IGA) más sólida: La repatriación permite una gestión más detallada de las identidades de los usuarios, los derechos de acceso y los permisos. Las soluciones IGA locales pueden ofrecer registros de auditoría más sólidos y capacidades de supervisión en tiempo real, lo que permite una detección y una respuesta más rápidas ante posibles incidentes de seguridad.
  • Implementación del principio del «privilegio mínimo» y del modelo «Zero Trust»: La repatriación favorece la aplicación del principio de «privilegio mínimo», garantizando que los usuarios solo tengan acceso a los recursos necesarios para desempeñar sus funciones. Se trata de un componente fundamental de Arquitectura «Zero Trust»
  • Cumplimiento normativo más sencillo y soberanía de los datos: Al alojar los datos en las propias instalaciones, las organizaciones tienen un mayor control sobre la ubicación de los datos y pueden cumplir más fácilmente con requisitos normativos como el RGPD, la HIPAA y la FINRA, especialmente en sectores con leyes estrictas en materia de protección de datos. Este control se extiende a la gestión del ciclo de vida de los datos y a las políticas de conservación. 
¿Cuáles son los riesgos y retos de la repatriación de los servicios en la nube?

La repatriación de servicios en la nube conlleva varios riesgos que las organizaciones deben tener en cuenta antes de iniciar una migración. 

  • Elevada inversión inicial: Trasladar los recursos de vuelta a las instalaciones propias suele requerir una inversión de capital considerable en hardware, licencias de software, redes y la puesta a punto de las instalaciones. Esto puede resultar especialmente oneroso para las organizaciones que ya han realizado una importante inversión en la migración a la nube. 
  • Complejidad de la migración de datos: Trasladar grandes volúmenes de datos y aplicaciones desde la nube pública de vuelta a entornos locales requiere una planificación minuciosa para evitar la pérdida de datos, su corrupción o interrupciones en el servicio. El proceso puede llevar mucho tiempo y puede requerir configuraciones híbridas temporales durante la transición. 
  • Tasas y costes de salida: Los proveedores de servicios en la nube cobran tarifas por la transferencia de datos fuera de sus entornos, y las migraciones a gran escala pueden acarrear costes considerables. Las organizaciones también deberían revisar los contratos de servicios en la nube vigentes para conocer los plazos de preaviso, los compromisos mínimos y otros costes relacionados con la rescisión del contrato. 
  • Reestructuración de la aplicación: Es posible que las aplicaciones nativas de la nube basadas en servicios propietarios, como funciones sin servidor, bases de datos gestionadas o flujos de procesamiento de eventos, deban rediseñarse para ejecutarse en las propias instalaciones, lo que supone un aumento del tiempo y los costes de ingeniería. 
  • Deficiencias internas en materia de competencias: Muchos equipos de TI han adoptado un enfoque centrado en la nube durante la última década. Recuperar los conocimientos técnicos internos sobre infraestructura local, redes y operaciones de centros de datos puede suponer una inversión considerable en formación, contratación o colaboraciones externas. 
  • Lagunas de seguridad durante la transición: Los datos en tránsito constituyen un punto vulnerable. Sin controles rigurosos, el propio proceso de migración puede suponer un riesgo de filtraciones, acceso no autorizado o incumplimientos normativos. Aquí es donde una estrategia madura gobierno y administración de la identidad (GIA)  estas prácticas se vuelven imprescindibles. 
¿Cómo funciona la repatriación de la nube (modelos y enfoques)?

La repatriación de la nube consiste en invertir el proceso de migración a la nube, trasladando las cargas de trabajo, los datos y las aplicaciones desde un proveedor de nube pública de vuelta a una infraestructura alternativa. El destino depende de los objetivos de la organización y de los requisitos de las cargas de trabajo. 

Hay cuatro modelos principales.

  • Repatriación completa: Trasladar todas las cargas de trabajo de la nube pública de vuelta a una infraestructura local o privada. Este es el modelo menos habitual. 
  • Repatriación selectiva o en función de la carga de trabajo: Trasladar de la nube determinadas cargas de trabajo de alto coste, sensibles a la latencia o sujetas a requisitos de cumplimiento normativo, dejando en la nube las cargas de trabajo nativas de la nube o las que admiten picos de demanda. Este es el modelo más habitual.
  • Modelo de nube híbrida: Distribuir las cargas de trabajo entre las instalaciones propias y la nube pública en función de cuál sea el entorno más adecuado para cada una. Las cargas de trabajo críticas y predecibles se ejecutan en las instalaciones propias; las cargas de trabajo elásticas permanecen en la nube.
  • Multinube con infraestructura privada: Combinar dos o más nubes públicas con infraestructura privada o local para evitar la dependencia de un único proveedor y optimizar los costes, el rendimiento y la resiliencia. La gestión de identidades cobra una importancia fundamental en los entornos multinube, donde los riesgos de acceso se agravan entre los distintos proveedores.

La mayoría de las iniciativas de repatriación siguen cuatro fases: evaluación, preparación del entorno de destino, migración por fases con pruebas y seguimiento posterior a la migración. El enfoque por fases es la norma habitual para los datos sensibles y las aplicaciones críticas para el negocio.

Repatriación de la nube a las instalaciones: lo que deben saber las empresas

La repatriación de la nube a las instalaciones propias es el proceso específico de trasladar cargas de trabajo desde un proveedor de nube pública directamente a la infraestructura que la organización posee y gestiona. A diferencia de la repatriación a una nube privada o a un centro de coubicación, este enfoque ofrece un control total sobre el hardware, las redes y toda la pila tecnológica.

Las migraciones de la nube a entornos locales son más habituales en el caso de cargas de trabajo en las que el control directo del hardware aporta un valor cuantificable, como por ejemplo:

  • Aplicaciones sensibles a la latencia: La negociación de alta frecuencia, los controles de fabricación en tiempo real y el procesamiento en el borde suelen ofrecer un mejor rendimiento en hardware dedicado situado cerca de los usuarios finales.
  • Cargas de trabajo con gran volumen de datos: Los lagos de datos, las plataformas de análisis y los procesos de entrenamiento de IA que generan importantes gastos de salida de datos o costes de almacenamiento suelen resultar más económicos si se gestionan en una infraestructura propia.
  • Cargas de trabajo muy reguladas: Los historiales médicos sujetos a la HIPAA, los datos financieros sujetos a la FINRA y los datos personales sujetos al RGPD son más fáciles de gestionar cuando se almacenan físicamente en instalaciones controladas por la organización.
  • Infraestructura de IA: Las cargas de trabajo constantes de entrenamiento e inferencia de IA resultan cada vez más rentables en clústeres de GPU dedicados en las propias instalaciones que a las tarifas de la nube pública, además de ofrecer un mayor control sobre los datos de entrenamiento y los modelos propios.

La solución «de la nube a las instalaciones» requiere una inversión inicial mayor que otros modelos, que incluye hardware, instalaciones, licencias y personal especializado interno. A cambio, ofrece previsibilidad de los costes a largo plazo, control directo de la seguridad y el cumplimiento normativo, y la eliminación de los costes variables de la nube.

¿Cómo apoya IGA la repatriación de la nube?

Las organizaciones que vuelven a trasladar sus cargas de trabajo a sus propias instalaciones asumen toda la responsabilidad de las funciones de seguridad que antes gestionaban los proveedores de servicios en la nube, entre las que se incluyen cortafuegos avanzados, sistemas de detección de intrusiones y auditorías de seguridad periódicas.  IGA es el eje central de esa responsabilidad.

Unas capacidades de IGA consolidadas permiten a las organizaciones ejercer un control estricto sobre quién tiene acceso a qué datos y aplicaciones, y gestionar las identidades de los usuarios, los derechos de acceso y el cumplimiento normativo en todos los entornos.

Durante una iniciativa de repatriación, la IGA desempeña tres funciones fundamentales.

  1. Redefinición de las políticas de acceso: Los derechos de acceso vinculados a los roles de los servicios en la nube deben asignarse y recrearse cuidadosamente en el entorno local o en la nube privada. Los errores en este sentido pueden provocar brechas de seguridad o interrupciones en los flujos de trabajo.
  2. Garantizar la seguridad de la migración en sí misma: La fase de «datos en movimiento» es uno de los puntos más vulnerables de cualquier proyecto de repatriación. IGA ayuda a garantizar que solo las identidades autorizadas puedan iniciar, acceder o modificar los datos durante la transición.
  3. Establecimiento del principio de «privilegios mínimos» en el nuevo destino: La repatriación supone una oportunidad para rediseñar los controles de acceso desde cero, aplicando los principios del privilegio mínimo y Confianza cero una arquitectura que podría haber resultado difícil de aplicar en un entorno en la nube.

La repatriación también implica que las organizaciones asumir plenamente la responsabilidad de la gestión de identidades y accesos. Esto incluye la gestión del ciclo de vida de los usuarios y la implementación de autenticación multifactor, y garantizar una integración perfecta entre las aplicaciones locales y el resto de aplicaciones en la nube. La ventaja es una mayor seguridad y una mejor posición de auditoría; el coste es la experiencia y la inversión operativa continua necesarias para mantenerla.

Cómo planificar una iniciativa de repatriación de la nube que tenga éxito

El éxito de un programa de repatriación depende de una planificación que vaya más allá de una simple comparación de costes. Los pasos siguientes constituyen la base de la mayoría de las iniciativas de repatriación de las empresas.

  1. Evaluar el entorno actual en la nube: Evalúa la infraestructura en la nube existente en cuatro aspectos: coste, rendimiento, seguridad y cumplimiento normativo. Esta evaluación inicial permite identificar qué cargas de trabajo son candidatas a la repatriación y cuáles deben permanecer en la nube.
  2. Definir el alcance: Identifica las aplicaciones, los conjuntos de datos y los servicios específicos que se van a migrar. Establece prioridades en función de la importancia para el negocio, el ahorro de costes previsto, los requisitos de rendimiento y las necesidades de cumplimiento normativo. Un alcance claramente definido permite llevar a cabo una migración por fases.
  3. Realizar un análisis completo de costes y beneficios: No te limites a comparar los precios de la nube con los de las soluciones locales. Ten en cuenta la inversión inicial en infraestructura, el mantenimiento continuo, la dotación de personal, las mejoras en la productividad, los costes de salida y la escalabilidad a largo plazo. Incluye beneficios intangibles como el control de los datos y una mayor seguridad.
  4. Identificar los riesgos y elaborar planes de mitigación: Entre los riesgos habituales se encuentran la pérdida de datos, el tiempo de inactividad, los riesgos de seguridad durante la migración y los fallos de integración. Los planes de mitigación deben incluir procedimientos de copia de seguridad y recuperación, controles de seguridad reforzados durante el traslado y vías claras de reversión en caso de que surjan problemas. 
  5. Elaborar el plan de migración: Defina los plazos, la asignación de recursos, los requisitos técnicos y las responsabilidades de cada fase. Incluya procedimientos de prueba y validación para confirmar que los sistemas funcionan correctamente en el nuevo entorno.
  6. Elaborar el análisis de viabilidad y conseguir el apoyo de las partes interesadas: Utiliza el análisis para adaptar la repatriación a los objetivos financieros y estratégicos, conseguir el apoyo de la dirección y mantener una comunicación clara con el personal de TI, los responsables de negocio, los usuarios finales y los socios externos a lo largo de todo el proyecto. 
La repatriación a la nube no es un punto final

La repatriación de la nube supone un reajuste estratégico de las tecnologías de la información de las empresas, no un rechazo a la nube. El equilibrio adecuado entre la infraestructura en la nube, la infraestructura local y la infraestructura híbrida depende de los costes, los requisitos normativos y los objetivos a largo plazo de cada organización.

Lo que distingue a una repatriación exitosa de una costosa es la gobernanza. IGA garantiza que el regreso a las instalaciones propias se traduzca en un control de acceso más estricto, una postura de auditoría más sólida y un modelo de seguridad más defendible, en lugar de generar nuevas brechas.

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